miércoles, 2 de diciembre de 2015

LAS ALMONAS

LAS ALMONAS DE CARRIÓN DE LOS CÉSPEDES


Las industrias en Triana fueron muy significativas. Entre ellos, cabe destacar quizás uno poco conocido pero no por ello menos crucial: las almonas de Triana, fábricas de jabones que traspasaban fronteras llegando a exportarse a tierras americanas.
Sus raíces se hunden en la edad media, pues se sabe que los almohades tenían aquí ya una factoría para su fabricación. Cuando Fernando III conquista Sevilla se la dona a la reina Juana, y pasó a ser monopolio de la corona. «Durante más de 4 siglos, en las Reales Almonas de la trianera calle Castilla, se estuvo fabricando jabón con la denominación comercial de «Castilla». Este jabón llegó a superar en calidad y cantidad al de las mejores factorías europeas». Desde el siglo XVI y durante 500 años, esta industria propagó el nombre del arrabal por todo el mundo. «Las materias primas básicas para la fabricación del jabón son la grasa, que se obtenía a partir del aceite de oliva y la sosa o potasa, que se obtenían a partir de las cenizas procedentes de la quema de hierba denominada barrilla, muy abundantes en las marismas del Guadalquivir», explica Jiménez.
Barrilla (Salsola)

Jabón de Castilla o jabón de Sevilla

Añade Esteban Hernández en su libro «Triana en la memoria» que «se usaban doce calderas, cada una de las cuales tenía cabida para más de ochocientas arrobas -una unidad equivale a 11,502 kilogramos de peso- de aceite sin contar las cantidades de cal, lejías, cenizas y otros ingredientes que precisaban para la elaboración del jabón. Había otra sala dedicada a los hornos de secado, otro para la limpieza y el enjuague del jabón, otras salas dedicadas al almacenamiento de las materias primas incluidas las alcaparras, las agallas y las cestas de mimbre, que hacían en la Algaba, para colocar el jabón elaborado».


Éxito internacional
América, Inglaterra y Flandes eran los principales destinos internacionales de este producto «made in Triana». Un género que alcanzó gran relevancia y prestigio dentro y fuera de nuestras fronteras. Tal era la importancia económica de las almonas, «que los reyes consideraban tan importantes estas industrias que al dejar de administrarlas personalmente y transformarlas en concesiones, procuraban que recayesen en familias que no estuviesen distanciadas de la corona: el infante D. Juan, D. Álvaro de Luna o el almirante D. Alfonso Enríquez» entre otros, sostiene Hernández.


Las Almonas de Carrión de los Céspedes
En Carrión de los Céspedes existía también una Almona esto supuso que hubiera conflictos entre los señores de Céspedes y los nobles que llevaban el negocio de Triana.
La jabonería de Carrión estaba ubicada en la plaza de S. Martín, el local perteneció primero a la orden de Calatrava, y más tarde a los señores y marqueses de los Céspedes por el ello los arrendatarios debían de pagar a estos por su alquiler y uso.
La fabricación del jabón continúo hasta el siglo XX, en el cual una vez librado la localidad del señorío de los Céspedes pasará el monopolio de la almona al Ayuntamiento de la localidad. La última jabonería sería la fábrica de aceites y jabones virgen del Rocío.

Bibliografía
Las Almonas de Triana, el famoso jabón que se extendió por todo el mundo-Ana Díaz
La almonas de Carrión de los Céspedes, Pleito sobre su propiedad entre el marqués de Villafranco de Pitamo y el Duque de Medinaceli en el siglo XVIII- Bartolomé Miranda Díaz
El jabón Castilla llegó al Nuevo Mundo-G. Martínez


COMO HACER JABÓN DE CASTILLA

CÓMO SE LAVABA A MANO


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